-No me las des, fue el trato que hicimos, tú cumpliste y ahora me tocaba a mí.
-De eso te quería hablar...
-Ya, y yo también, pero hoy es tu noche. Disfruta, y ya tendremos tiempo para explicaciones, ¿no crees?
Sonaba Animals, y todos parecían muy animados bailándola, a pesar de que supuestamente la gran mayoría no escuchaban ese género musical. Pero también es verdad, que en una fiesta, no pega poner rap.
Aunque Carlos, Hugo, y en ocasiones, Carol, intentan que me integre, me cuesta, no tengo confianza con ellos como para ponerme a bailar como loca. Para que se rian de mí, o algo. Decido sentarme en la barra.
Un grupito de chicas se acercan a mí, Ángela está entre ellas, lo que no me hace mucha gracia, la verdad.
-¡CARLOS! Un mojito para todas, para Dea también, eh.
Este me miró, dándose cuenta de que no estaba cómoda. Se acercó a una de ellas, muy guapa, por cierto. Le dijo algo en el oído, después, Nuria creo que se llamaba, hizo un gesto a sus amigas para que se fueran. Y se fueron.
-Gracias.
-No las des.
-¿Puedo irme a tu habitación? -preguntó Dea.
-¿Puedo irme contigo?
-Como quieras.
Subieron, el último en entrar fue Carlos.
-Cierra la puerta, por favor.
No tardó en hacerle caso, y cuando se giró, notó como los ojos de Dea brillaban, hasta el punto de aguantar las lágrimas. Le hizo señas para que sentara en el centro de la cama, así él podría sentarse a su lado.
-Cuéntame.
-Quiero irme a mi casa. Carol se está riendo de mí como quiere. Ángela parece que quiere poner a la gente en mi contra. A Hugo no voy a amargarle su noche. Y tú, estás aquí conmigo y no deberías.
-Es mejor que estar abajo viendo como se emborrachan tus amigos.
-Eso no me consuela.
-Esto no es por Carol, y mucho menos por Ángela. Es por Hugo y lo sabes. ¿Te gusta o qué?
-Me atrae.
-Es buena persona y muy buen amigo. Es el típico novio que cualquier padre querría para su hija.
-Pero hay algo que no termino de creerme en él, igual que en mis amigas.
-¿Qué amigas, con las que vas siempre?
-Sí, Celia es la más sincera del grupo, y aún así me dijo que no conocía a Hugo, y le saludó cuando nos lo cruzamos. Sofía es la que más experiencia tiene, siempre me dice que vaya despacio, ahora de repente quiere que me lance. Y Clara, es con la que menos relación tengo, y me llamó el otro día por primera vez, para hablarme sobre Hugo. Nada tiene sentido.
-Tenerlo, lo tiene.
-¿Si? Pues explícamelo.
-No voy a decirte nada de lo que luego me pueda arrepentir, ¿sabes? Además yo no gano nada.
-¿Cuándo fue tu última relación, Dea?
-Hará unos 4 meses o así.
-Con el hermano de Javi el entrenador de natación, Fernando creo que se llama.
-¿Cómo lo sabes?
-Os veía en el instituto. Explícame porque rompísteis.
-Pues, él es un año mayor que yo. Y en realidad le conocí gracias a su hermano, la cuestión esque nunca pensé que un chico mayor que yo, fuera a fijarse en mí. Y era muy insegura, aunque trataba de no ponerme celosa, de no desconfiar. El problema no era suyo, era mío. Y, como tantas cosas me gustaban de él, había una que me ponía enferma, y es que bebiera tanto. Siempre me invitaba a salir con él los fines de semana, con sus amigos e irnos de botellón, y yo me negaba. Y, una de esas noches, me dijeron que le habían visto liándose con otra chica, pero Fernando me lo negó. Y al final decidí dejarle, y nunca supe la verdad. Quizás nunca debí dejarle. A veces me arrepentía, pero bueno.
Mientras yo hablaba, podía notar como sus ojos estaban clavados en los míos, como apenas parpadeaba. Pero intentaba no perder el hilo y poder seguir contándole la historia. Pero me estaba perdiendo en sus ojos. Y se que se dio cuenta de que me tenía justo como quería, donde quería y en el momento que quería. Pero no se lo iba a poner tan fácil.
-Carlos, ¿dónde está el baño?
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