miércoles, 19 de febrero de 2014

Capítulo 3.

Llegaron algo tarde, pero lo importante esque llegaron. Entraron con total normalidad, como si conocieran ese sitio de toda la vida.

Se sentaron en las gradas más altas, donde vivían perfectamente a Hugo, Alex y más caras desconocidas.

-¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿Sonreir, y tragarme el entrenamiento?

-Supongo, nunca he sido novia de un jugador.

-Eh, que yo tampoco. Ni lo voy a ser.

-Bueno, todo se verá. Hugo es guapo, osea, para lo que estamos acostumbradas a ver, no está nada mal.

-Lo sé, y lo he pensado. Pero, ¿dónde voy yo con un chico como él?

-O, ¿dónde va él con una chica como tú?

-No se, tía... no creo que los mayores les presten atención a las más pequeñas.

-Eso es una tontería, si os gustáis, no importan vuestras edades, ni nada en absoluto.

-Supongo que tienes razón. Le dije que tenía que presentarme a sus amigos, y me dijo que eso estaba hecho. Quizá tenga una oportunidad.

No lo veo claro, para nada, veremos a ver como se presenta la tarde -Pensó.

-Entonces, ¿te gusta?

-No puede gustarme, no le conozco.

-¿Saldrías con él?

-Yo que se, tía. No me agobies.

-Oye, yo creo que debería ir yéndome ya, se me va a hacer tarde. Y mi profesora y mi madre me van a matar.

-Pues me voy contigo, no quiero quedarme sola.

-No, tú te quedas. Que esto acaba en unos 20 minutos. Pero acompáñame hasta la puerta si quieres.

-Si anda, vamos.

Bajaron por las escaleras, y para llegar a la puerta cruzaron por una de las canastas de la pista, cuando Dea se dió cuenta, de que Hugo y Celia se saludaron y se sonrieron.

Estaba fliplando en ese momento, ¿no se supone que la única que le 'conocía' era Sofía? En fin.

Las amigas se abrazaron y cada una se fue por su lado.

Volvió a donde estaba, algo confusa por lo que acababa de presenciar. Si le conocía, ¿por qué no le dijo nada?

Se sentó y revisó instagram, twitter y whatsapp, una y otra vez, con disimulo. Hasta que por fín el entrenamiento acabó. Todos los jugadores abandonaron la pista, todos, menos Hugo, que comenzó a mirar a Dea, con la intención de que bajara. Y esta, así lo hizo.

-¿Habías estado alguna vez en un entrenamiento de baloncesto? -Preguntó Hugo mientras se acercaba para darle dos besos-

-No, la verdad esque está bien. El baloncesto me gusta.

-Prueba a tirar.

-No, que tengo muy mala puntería.

-Es fácil, prueba.

Entre verguenza y verguenza, tiró, primer intento fallido. Lo intentó dos veces más, pero tampoco lo consiguió.

-Esto no es lo mío.

Entonces, Hugo se colocó detrás de Dea, mientras que ella empezó a ponerse muy nerviosa, le puso la pelota entre las manos, las cogió y las levantó.

-Ahora, salta y prueba.

Y esta vez, lo consiguió. Hugo sonrió satisfecho.

-Vaya, se nota que sabes de esto.

-Gracias, ¿nos vamos?

-Sí, vámonos.

Antes que nada, él se despidió del entrenador.

-Muy buen entrenamiento, Hugo.

-Gracias Kisko.

-Nunca te había visto con esta chica, ¿es tu novia?

-No, no, es una amiga.

Ambos miraron hacia abajo, rojos, acalorados.

-Ah, perdón, perdón.

-Nada, hasta el viernes.

Ninguno volvió a mirar al otro a la cara durante un buen rato, probablemente aquel comentario hubiera provocado tal nerviosismo.

Se sentaron en un banco del parque.

-Bueno, cuéntame cosas de ti, y explícame bien lo del sábado, por favor.

-Según lo que me han dicho, será a las diez, en la casa de uno de ellos. Pero no estoy seguro de quien, ya te avisaré.

-Y, ¿qué se supone que tengo que hacer?

-Seguirles el rollo, hablar con la gente, y si te preguntan... vienes conmigo.

-A tus amigos solo los conozco de vista, voy a estar marginada.

-No, puedes estar conmigo.

-Pero es tu cumpleaños, y todo girará en torno a ti.

-Bueno, te presentaré a algunos antes, para que cuando llegue el momento, ya les conozcas.

-¿Y qué me pongo?

-No hace falta que te arregles demasiado, pero, eso mejor que lo elijas tú.

Los dos callaron, aún incapaces de mirarse a los ojos.

-Este parque es precioso, de pequeña siempre venía a tomar helados con mi padre. Ya no suelo venir nunca.

-Yo venía aquí con mi ex.

-¿Quién es tu ex?

-Carolina se llama. Le encantaba estar aquí.

-¿Por qué lo dejasteis? y, si no quieres hablar de esto no pasa nada.

-Da igual, no me arrepiento de nada de lo que pasó. Lo dejamos, simplemente porque no éramos los mismos. Cambiamos, y todo dejó de funcionar.

-Lo siento.

-Es igual, ¿y tú, tienes novio?

-No -respondió entre risas- la verdad es que no.

-Cuando te presente a mis amigos te ligas a alguno. Creo que pasado mañana cenaremos todos juntos, a si que, estás invitada.

-Si, voy a ligarme a muchos, si.

-¿Por qué no? Ellos se lían con cualquiera.

-Yo no me considero cualquiera.

-Perdona, no quería que sonara así. Claro que tu no eres cualquiera, encontrarás a alguien que te quiera por como eres. Y no tardarás mucho.

-Gracias, aunque eso lo pongo en duda.

-Vente, que te invito a un helado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario