Esta noche es la cena con los amigos de Hugo, estoy atacada. Lo único que tengo decidido es la ropa. Y tampoco es nada del otro mundo, tengo que intentar caerles bien. Lo mejor que puedo hacer es integrarme.
El teléfono está sonando, es Clara.
-Hola tía, dime.
-¿Estás bien? te noto agitada.
-Así estoy. Nerviosa viva.
-¿Por lo de esta noche? Actúa como eres, les caerás bien.
-Encima creo que va Carolina, la ex de Hugo, imagínate que me peleo con ella.
-¿Por qué iba a pasar eso? ¿Acaso te gusta?
-Pues... -Dea, parate a pensar la respuesta- no lo sé. No me disgusta el chaval.
-Lánzate.
-¿YO? ¿Estás loca, tía? Para que me diga que no y quedar en verguenza. Quita, quita.
-Vale, pero piénsatelo. Te dejo, que veo que estás liada.
-Te quiero, adiós.
Las dos colgaron al mismo tiempo.
Que raras están estas-Pensó. Seguro que quieren que me haga amiga de ellos, y luego presentárselos. Desde luego que así no ayudan.
-HUGO, HUGO, HUGO, HUGO.
-¿Qué pasa, Clara?
-Creo que tienes posibilidades con Dea, le he preguntado que si le gustas, y se ha puesto muy nerviosa. Yo que tu lo intentaba.
-¿Ya? ¿tan pronto?
-Tú verás.
Si no me equivoco han quedado a las ocho, son las cinco.
Se duchó todo lo rápido que pudo, se desenredó el pelo, se lo secó. Se puso sus pantalones azules, con su jersey rosa bordado. Se pintó las uñas, echó el móvil y el dinero en su bolso. Y todavía le dio tiempo a ordenar su habitación.
Hugo tiene que estar por llegar ya. Paso de que mi madre escuche que un chico viene a buscarme, cree que voy a salir con Sofía, Celia y Clara.
-Mamá me voy, que me han dicho que baje.
-Vale mi vida, no llegues muy tarde.
Cogí mi chaqueta que se encontraba en la entrada, y bajé hasta el portal. Para estar casi en junio, hace bastante frío. Y por si fuera poco todo esto, un coche me enfocaba con sus luces y comenzó a pitar. Enseguida presentí que era para mí, y efectivamente, era Hugo, que venía a recogerme.
Se bajó del coche y se acercó a mí. -Hola guapa- fue todo lo que dijo, mientras que yo me limité a no contentar. Me abrió la puerta del copiloto, y me senté.
-No sabía de ya tenías carnet de conducir.
-En realidad no lo tengo, pero mis padres me dejan el coche.
-Muy lógido todo.
-Confía en mí.
-Lo intentaré.
Entonces, arrancó. Tenía miedo, ¿por qué engañaros? sabía que no tendría que estar en ese coche, en ese momento, y menos, a solas con esa persona. No tenía la menor idea de a donde se dirigían, ni con que estaba a punto de encontrarse cara a cara. ¿Cómo reaccionaría al conocer a esa tal 'Carolina'? en fin, tantas dudas, me pesan.
-¿Dónde vamos?
-¿Conoces el bar MerCurio?
-Sí, pero nunca he estado.
-Cenaremos allí. -Respondió sonriente.
Miré hacia abajo, no se que me pasa. Es mejor que le diga que me ha surgido algo, y que no puedo acompañarle... aunque en realidad quiera hacerlo. No me integraré con sus amigos, y después de todo esto, se olvidarán de mí.
-Dea, gracias por ayudarme con esto.
-De nada, aunque me gustaría que me explicaras el por qué, por qué yo.
-Cuando sea el momento, te lo explicaré.
Ninguno volvió a decir nada en todo el trayecto, llegaron, ambos dejaron sus chaquetas en el coche. En la puerta, alrededor de diez personas estaban esperándolos. Quizá conocía a alguien, pero solo de vista.
Hugo se notaba que estaba ancho allí, que ese era su lugar y esa era su gente. Con algunos amigos se abrazaba, y a otros les estrechaba la manos. A las chicas, las saludó con un beso. Incluso a una le dio una palmadita en el culo.
Yo, sin embargo, no sabía que hacer ni como actuar. Me miraban desde arriba, el más bajo me sacaba una cabeza.
-Hola guapa. -Me dijo un chico, atractivo, y me suena bastante. Es Carlos, tiene fama de putón, pero para no serlo.-
-Hola.
Creo que no esperaba esa respuesta tan sosa, estará acostumbrado a que las chicas que se echen encima en busca de sus labios, o a saber que otras cosas.
Quiero irme.
Pasamos, el camarero, debía de conocerles. Les saludó muy animado, y nos invitó a sentarnos en una mesa bastante grande. Incluso nos sobraba espacio. A mi derecha se encontraba Hugo, a mi izquierda, Carlos. No se que es peor. Nadie entiende que hago aquí, y yo, la primera.
-Bueno, ¿tú eres...? -Preguntó una peliroja, que se encontraba al lado de su amiga. Ambas parecían cariñosas entre ellas. En otra circunstancia, pensaria que eran lesbianas, pero no, ya que una se trata de la ex de Hugo.-
-Dea, me llamo Dea.
-Interesante Dea, háblanos de ti. -Sugerió otro de los chicos.-
-¿Qué queréis saber?
-¿Con cuántos te has liado?
-¿Has follado alguna vez?
-¿Fumas? ¿Bebes? ¿Estudias o trabajas?
Con esta última pregunta, todos soltaron una carcajada. Aunque algunos la disimularon más que otros. En ese momento, miro a mi derecha. Y allí está él, con su mirada clavada en mí, esperando respuestas.
-Me he liado con 3, no lo he hecho nunca, no fumo y bebo muy de vez en cuando.
-Y ahora dirás que te vas a la cama cuando acaban los Lunnis, ¿no? -Dijo la chica amiga de la peliroja. Esta es Carolina, me la juego.-
-Chavales, dejarla. No tiene la culpa de que seais unos enfermos mentales. -Carlos me sonrió.- Mira Dea, que si quieres yo te estreno.
-¿Pero tú eres gilipollas?
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