lunes, 24 de febrero de 2014

Capítulo 5.

No creo que nadie esperara que dijera eso, pensé en irme, pero creo que peor forma de intentar llevarme bien con ellos, no había. A si que, ya daba igual.

-Toma corte, Carlos.

-¿Tú no tenías novia, chaval? -Volví a preguntar, ahora más enfadada.-

-Lo dejamos.

-¿Cuánto habéis estado? ¿Dos semanas? ¿Quizá tres o cuatro?

-Me gusta esta chica, Hugo.

-Por mí, vente con nosotros cuando quieras, tu carácter... pegas con nosotros. Sí señor, ya era hora de añadir otra chica al grupo.

Carolina me miró de reojo y dio toda su opinión con una media sonrisa. Le contesté de la misma manera. De ahí en adelante, las conversaciones no fueron mucho más entretenidas, tampoco entendía mucho.

Ellos son bastante parecidos, y eso es lo que los hace amigos. Les pasa como a mí con Celia, Clara y Sofía. Probablemente alguno de ellos con nosotras se aburriría.

-Dea, ¿qué opinas de rap y del rock?

-Rock, me gusta, lo aguanto. Pero no aguantaría sin rap.

-Eso suma puntos.

No he cruzado palabra con las chicas, tampoco con Hugo, quizás le moleste que me haya entendido con sus amigos. Quizás para las chicas sea una especie de rival. Pero no creo, no son animales.

-Voy al baño, vente Nuria. Dea, tú también.

No pregunté, no rechisté, simplemente me levanté y las seguí. Mal, Dea, mal. La peliroja se sentó en la encimera del baño, a esperar que saliera su amiga.

-¿Estás con Hugo, tía?

-¿Yo?

-Sí, tú.

-No, ¿por?

-Porque, me parece raro que repentinamente estés con nosotros, que somos mayores que tú, y tengamos tan pocas cosas en común.

-¿Vosotras sois las que conoceis a Hugo, no? Deberías estar al tanto de todo.

-¿De todo qué, pequeña?

-No me llames así. Mañana le acompañaré a su cumpleaños.

-¿En serio? Qué curioso, debería ir con Carolina.

Entonces, la nombrada, abrió la puerta del baño, y se quedó de pie, delante mía. O bien venía dispuesta a darme dos besos, o a cogerme de los pelos. No era capaz de saberlo por su expresión.

-Venga, Ángela. Que es un niña preciosa. Mira que carita tiene. Entiendo que a Hugo le guste. Les molamos así.

-Os agradecería a las dos, que dejarais de tratarme como si fuera un bebé, además, a Hugo no le gusto. Ni falta que hace, puedes irte otra vez con él.

-¿Estás a la defensiva, cariño?

-Tengo la regla.

-Respuesta más que suficiente. Quiero que seamos amigas, Dea.

Ángela no se cortó a la hora de mostrar en su cara, furia, mezclada con celos y ganas de golpear a alguien.

-No lo dices en serio.

Sonrió.

-Claro que lo digo en serio, ¿crees que te odio por qué Hugo se haya fijado en ti? No. A saber a cuantas se ha follado después de dejarlo conmigo.

No respondí.

-Ángela, ve yendo a la mesa si quieres.

Y sin mirarnos nuevamente, se dio la vuelta y se fue.

-Es así, no te preocupes. ¿Sabes? te ves madura, la típica niña buena, alguna que otra vez me suena haberme cruzado contigo en el instituto.

-Puede ser.

-De verdad que me gustaría que formaras parte de nuestro grupo. Y se totalmente lo que piensas de mí. Lo noto, en tu forma de contestar, de mirarme. Eres muy previsible, y eso me gusta. Eres como yo.

-No soy como tú.

-¿Te vienes con los demás? ¿O vas a seguir planteandote cosas aquí sola?

Esa chica... es rara. En todo momento se muestra firme y segura. Sabe lo que dice, y parece que conoce bien como me siento. Es como si me leyera la mente. Aunque parece sincera, espero que esto no sea solo un juego.

Se quedó en la puerta esperando que reaccionara, me guiñó un ojo. Y ambas volvimos a la mesa, y nos sentamos en nuestros respectivos lugares.

-¿Quién pone el tacabo de hoy?

-Yo -Dijo un chico rubio, al que todavía no había escuchado hablar. O al menos, no le había prestado atención.-

-Gonzalo tío, ¿a quién le has robado?

Mi móvil, empezó a vibrar en el bolsillo, la música está alta, sin decirle nada a nadie. Salí a la puerta.

-¿Mamá?

-Hija, ¿a qué hora vienes? Ya es tarde.

-Llevo fuera una hora y media. Es temprano.

-No tardes, y estate atenta al móvil. Si no, llamaré a tus amigas para hablarte, eh.

-Vale mamá, no tardaré. Adiós.

Mis amigas no saben nada de esto, creo que debería irme. Avisaré a Hugo, ni siquiera se a cuanto estoy de mi casa.

Parece que se me ha adelantado, cuando me he dado cuenta, ya venía en camino hacia mí.

-¿Estás bien?

-Me tengo que ir.

-¿Ya? pero, quédate un poco más.

-No puedo, ¿me voy andando?

-No, yo te llevo.

Me despedí de todos, incluso me han dado sus números de teléfono. Estoy contenta, ya voy en el coche camino de mi casa. Pero Hugo, no parece sentirse como yo.

-¿Qué te pasa a ti?

-Nada, ¿por?

-No me has hablado en toda la noche.

-Bueno, era tu momento, no el mío, quería que te integraras, y lo has hecho. Eso es bueno. Era lo que quería.

-No, no era lo que querías. Mírate, estás molesto.

-Carlos me ha pedido tu número.

-Y a mí.

-¿Y se lo has dado?

-Sí.

-En fin. Ya estamos aquí, ¿vendrás mañana o has cambiado de idea?

-Buah, tú estás muy rayado, eh. De verdad te lo digo, si no quieres que vaya, simplemente, dímelo. Pero no te hagas la víctima, ¿estás celoso? No, claro que no lo estás. Acabas de dejarlo con Carolina, y a saber a cuantas te habrás tirado después. Soy, la típica niña buena, a la que todos toman de tonta, ¿y sabes? tú y yo, no tenemos, nada, pero nada, en común.

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