Llegó a su casa después de eso, le envió un whatsapp a Carlos diciéndole que mañana le vería, que estaba cansado y no le apetecía más fiesta. Este le respondió con un emoticono.
Hugo vive con su padre, y llegaría a la madrugada de trabajar. Su hermano hace un año que no vive con ellos, desde que acabó el instituto, Martín se fue a estudiar derecho a Madrid. Se siente solo allí.
Pero hay una cosa de la que no puede quejarse, y es, que vive genial, no le falta de nada. Su padre trabaja mucho, demasiado. Nunca ha tenido una buena relación con él, pero a veces le gustaría tener la oportunidad de poder pasar más tiempo a su lado.
Intenta olvidarse de todo.
Pone música desde su móvil, y empieza a tararear aquella canción con la que tanto se identificó tras dejarlo con Carol. Siempre de Rapsusklei.
No le ha sentado para nada bien lo último que le dijo Dea, ¿y ahora qué hace? Quizá su ex le haya dicho algo, o quizá se ha dado cuenta de que le gusta, y cada vez más. Todavía recuerda el primer día que la vio, ella estaba en segundo, y él, en cuarto. Y aunque tenían las clases en pisos diferentes, eso no fue un impedimento para fijarse en esa chica bajita, con su pelo largo y su cara de inocente. Se encontraron en el gimnasio, cuando ella tenía clases, y él y sus amigos, pidieron permiso para poder entrenar. Hacían una competición de saltos, y seguramente, ni se percatara de su presencia. Pero sin embargo, Hugo no olvidará la cara de odio de Dea, cuando le anunciaron que había quedado descalificada.
Nunca se había planteado una oportunidad con ella, nunca, hasta ahora. Espera que le salgan bien las cosas.
No la conoce demasiado, pero sabe, que está dispuesto a aceptarla con todo lo que incluya. Con todo.
Dea sube por las escaleras, toca el timbre. Su madre le abre, y le pregunta como le ha ido. Pero ella, no tiene ganas ni de responder. Le dice a todo que sí, y aprovecha su primer despiste para encerrarse en su habitación. Tiene muchas ganas de volver a hablar con Hugo, pero sabe que la ha liado. Que no le ha hablado bien, y que no cree que quiera hablar con ella. Aunque, el que no arriesga, no pierde, pero tampoco gana, como dice aquella frase de Natos y Waor que tanto le gusta.
De momento, enciende su ordenador Toshiba y se conecta a Skype, a esta hora, siempre suelen estar conectadas sus amigas, y los viernes, pueden pasarse horas hablando. Pero solo se encuentra Sofía. Decide enviarle la petición para hablar con ella por webcam, y no tarda en aceptar. Las dos amigas se ponen los cascos y comienzan la conversación.
-Hola tía, ¿qué tal el día?
-No sé, la verdad, ¿y el tuyo?
-Bien, pero no estamos hablando de mí, hoy conocías a los amigos de Hugo, ¿no? Cuéntame, quiero saberlo todo. Ya.
-Normal, al principio estaba muy nerviosa. Pero parece que les he caido bien, y ellos a mí también. Bueno, unos más que otros.
-¿Quiénes estaban que yo conozca? ¿estaba mi primo, Alex?
-No, Alex no. Estaban Carlos, Carolina, Ana, su amiga. Y los demás, solo me acuerdo de Lucas y Jesús, pero no les conocía de antes.
Y cambiando de tema, Sofía. ¿Sabes que le pasan a Clara y Celia? las noto raras, y no se si es solo conmigo.
-¿Raras? ¿en qué sentido?
Dea le cuenta a su amiga, la actitud de Celia, cuando fueron al entrenamiento. Y la repentida llamada telefónica de Clara. Todo esto le parece extraño, y aunque Sofía está al tanto de todo, no está segura de que deba decirle nada.
-Yo hoy he estado con ellas, y no me han comentado nada. Supongo que solo quieren que te vaya bien con él.
-¿Habéis quedado hoy?
-Sí, para adelantar deberes. Luego te los paso.
Eso es mentira, es la típica excusa que usamos con todo el mundo cuando quedamos para hacer cualquier cosa, pero que la use conmigo, pues... en fin. Está claro que hay algo que no quieren contarme.
-Pues, vale. Me voy a dormir, que estoy cansada. Adiós.
Puestos a mentir, ella también sabe hacerlo. Sin pensarlo, cierra Skype y acto seguido, el ordenador.
Le hubiera encantado quedar con ellas, e incluso con el resto de compañeros suyos de clase, como suelen hacer. Pero tenía otros planes.
Hoy no ha sido su día, está rayada, decide meterse en la cama, taparse y forzarse a dormir. Será lo mejor.
Son las 2:00 y no consigue dormirse, mañana por la mañana, no podrá recuperar lo que no descanse esta noche, le prometió a su madre que le ayudaría a limpiar y le acompañaría a comprar. Se maldice por esa promesa.
-Dea, duérmete, por favor.
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